La Fuerza está en la Ignorancia: Edición Kim Jon Un

The following article is translated into Spanish from the English original, written by Kevin Carson.

En un artículo de opinión para C4SS acerca de la “crisis” coreana, Tom Knapp escribió, respecto a sus impresiones negativas de Corea del Norte:

“Casi todo lo que sé de ella es en realidad lo que otros gobiernos optan por decirme. Y esos otros gobiernos mienten rutinariamente – a todos, sobre todo, día tras día, como política básica…”

El actual tamborileo guerrista del gobierno de los EE.UU. (y por las noticias de cable – si hay alguna diferencia) confirma plenamente el escepticismo de Knapp. Echemos un vistazo más de cerca a la versión oficial de los acontecimientos en Corea durante las últimas décadas:

La versión estándar de la Guerra de Corea es una agresión no provocado y sin ambigüedades por parte de Corea del Norte, comenzando con una invasión repentina y masiva a través de la Línea de Demarcación. Pero en realidad, durante los años previos a la guerra, ambos lados realizaron constantemente incursiones transfronterizas, a menudo con miles de soldados.

La versión norcoreana de los hechos es que el régimen de Seúl había llevado a cabo un bombardeo de artillería de gran escala a través de la frontera el 23 y el 24, seguido por un ataque sorpresa de Corea del Sur en la ciudad de Haeju. El informe de estado militar estadounidense al caer la noche del 25 de junio dijo que los norcoreanos habían capturado todo el territorio tres millas al sur del río Imjin – excepto el área del “contraataque de Haeju”. John Gunther, en su biografía de MacArthur, relata haber sido informado por un miembro de alto rango de la ocupación estadounidense el día 25: “Tenemos una gran noticia. ¡Los surcoreanos han atacado a Corea del Norte!”.

Cuando la guerra estalló, el dictador de Corea del Sur Syngman Rhee ordenó la masacre de por lo menos 100.000 disidentes de izquierda con la aquiescencia del comando militar de EE.UU. Las víctimas incluyen a decenas de miles de presos políticos encarcelados por Rhee en años anteriores. El régimen vació sus cárceles, alineó a los prisioneros y les dispararon, tirando sus cuerpos en fosas cavadas a toda prisa. Durante algunos de estos asesinatos en masa estuvieron presentes oficiales militares de Estados Unidos; de hecho, el ejército americano fotografió a algunos de ellos.

A modo de antecedente, el sistema coreano de gobierno que había surgido en el vacío dejado por la retirada de Japón en 1945 era una federación de comunas autónomas, en las que el cuantioso e influyente movimiento anarquista coreano desempeñó un papel importante. Autoridades militares soviéticas y estadounidenses, en sus respectivos ámbitos, rápidamente le pusieron fin a la situación. Los estadounidenses, obviamente sospechosos de anarquistas o izquierdistas de todo tipo, alentó a aristócratas desposeídos para formar un régimen militar que encarceló a decenas de miles de los anarquistas que había desposeído, y en unos pocos años, aprovechó la guerra para acabar con ellos de una vez por todas.

Avancemos rápidamente hasta la actualidad: la amenaza de represalia nuclear a objetivos norteamericanos de Kim Jong Un tienen lugar en el contexto de grandes maniobras navales conjuntas de EEUU y Corea del Sur dentro de aguas territoriales de Corea del Norte. Los EE.UU. las reclama como aguas de Corea del Sur basándose exclusivamente en una línea de demarcación establecida unilateralmente por los Estados Unidos al final de la Guerra de Corea. La línea dibujada por Estados Unidos no está confirmada por ningún tratado o reconocida por ningún organismo internacional. Y por las normas habituales del derecho internacional para el cálculo de las aguas territoriales, las demandas que Corea del Norte hace de las aguas en las que tuvieron lugar los ejercicios son totalmente legítimas.

Por lo tanto, viendo los eventos por fuera del prisma ideológico deformador de las declaraciones oficiales de EE.UU. y sus loros en los medios de comunicación, lo que realmente sucedió es que Corea del Norte respondió a una provocación enorme y a una amenaza creíble con una advertencia de represalias en caso de ataque.

Puede que llegados a este punto, me digas “de acuerdo”. “Pero incluso si todo eso es verdad, responder a una provocación en alta mar en aguas de Corea del Norte con bravuconearías sobre objetivos nucleares en los EE.UU. es una locura, ¿no?”

Bueno, ciertamente es inmoral. El que un estado a responda a la agresión militar de otro estado matando o amenazando con matar a su población civil es monstruoso. Y si es monstruoso, es monstruoso cuando cualquiera hace. También sería monstruoso si algún país puramente hipotético, el único país del mundo con armas atómicas, los usara para matar a cientos de miles de civiles en dos ciudades japonesas. Sería monstruoso si algún país puramente hipotético con cientos de bombarderos de largo alcance hubiese tenido, como política militar oficial, ser el primero en usar armas nucleares y golpear cada centro de población importante en la URSS en represalia por una incursión convencional en Europa occidental.

El gobierno de EE.UU. es un estado. Y mentir deliberada y desvergonzadamente cuando sirve a sus intereses es lo que los hacen los estados. No permitas que mueran millones de personas por una mentira.

Artículo original publicado por Kevin Carson el 5 de abril de 2013.

Traducido del inglés por Carlos Clemente.

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