Las Olimpíadas de Londres: Capitalismo en Acción
The following article is translated into Spanish from the English original, written by Kevin Carson.

En un artículo reciente para la revisita Reason, Ira Stoll alabó (tanto en el título como en el cuerpo del artículo en sí mismo) las Olimpíadas del 2012, afirmando que éstas representan un “Triunfo del Capitalismo”. Y está en lo correcto; pero no por las razones que él cree.

La caracterización que hace Stoll de las Olimpíadas como “capitalistas” parece basarse en que el evento es financiado “mayoritariamente por el sector privado, no por gobiernos”. Ah, y también en el hecho de que éstos implican el intercambio de algún tipo de derechos de “propiedad privada”:

“La cadena de televisión NBC (no una compañía de televisión cubana ni norcoreana, sino estadounidense) acordó pagar 4,38 millardos de dólares por los derechos de transmitir cuatro Olimpíadas, suma que a su vez se genera de la venta de tiempo comercial que hace NBC a los anunciantes. Pero el término “transmitir” tiene poco sentido hoy en día, ya que los juegos van a poder verse a través de Internet y de los canales de televisión por cable”.

Stoll es el típico “libertario” para el que los derechos de “propiedad privada” y los ingresos de grandes empresas “privadas” (independientemente de su origen o legitimidad) son el comienzo y el final de la historia.

Si definimos al “capitalismo” simplemente como un sistema económico en el que la mayoría de las actividades son llevadas a cabo por, y producen beneficios para corporaciones privadas, entonces Stoll tiene toda la razón. Y si entendemos al “capitalismo” como lo hacemos los anarquistas izquierdistas de libre mercado en el Centro para una Sociedad sin Estado, osea, como un sistema en el que el estado subsidia a los grandes negocios, los protege de la competencia y actúa como guardián de derechos de propiedad artificiales, que causan escaseces también artificiales y generadoras de rentas para éstos grandes negocios, las Olimpíadas también merecen el mismo calificativo.

Independientemente del monto del financiamiento privado de las Olimpíadas, éstas obtienen también un buen fajo de billetes de alta denominación cortesía de los contribuyentes. Y las funciones e infraestructura fundamentales que sirven de base para la inversión privada son principalmente financiadas por el gobierno.

El Olympic Delivery Authority (ODA) es una corporación estatutaria que reporta al Departamento de Cultura, Medios y Deporte, creada para supervisar el desarrollo del Parque Olímpico y la concomitante infraestructura de transporte. El presupuesto de la ODA (de millardos de libras) proviene de un paquete de financiamiento acordado por el Alcalde y la Ciudad de Londres. Por supuesto, el que el financiamiento sea estatal (proveniente del tesoro público y la Lotería Nacional), no imposibilita el hecho, sin duda reconfortante para el señor Stoll, de que pase por manos corporativas. El trabajo en sí mismo es ejecutado por el contratista privado CLM, un consorcio parasitario conformado por CH2M Hill, Laing O’Rourke y Mace.

La descripción que hace Stoll del dinero gastado en “derechos de transmisión” es también bastante delatador de lo que para él significa “capitalismo”. Los millardos pagados por NBC son una inversión en lo que equivale a un emprendimiento con rentabilidad garantizada por el estado. Las Olimpíadas de Londres son uno de los eventos más protegidos por marcas registradas y copyright en la historia de la humanidad. El concepto de “derechos de transmisión” son absolutamente carentes de sentido al menos que se presuponga un monopolio otorgado por el estado sobre el derecho de distribuir información. Y podemos apostar una buena suma a que todo ese contenido en Internet también esatrá registrado.

La estupidez de la “propiedad intelectual” llega más allá de la auto-parodia. Como Rupert Murdoch, que se siente abrumado por cualquier tecnología desde los años setenta, el Comité Olímpico cree que puede regular los términos en los que la gente vincula contenido a su página web. Osea, uno no puede vincular nada a su página (a ésta página aquí mismo: http://london2012.com) que ellos consideren poco cortés. Su “propiedad intelectual” es aparentemente retroactiva, e incluye todas las referencias históricas o culturales a las Olimpíadas; incluso le fueron detrás a un restaurante llamado “Olympic Gyros”.

Y por supuesto, las Olimpíadas están rodeadas por el estatismo policial que ha caracterizado a Londres durante la última década: Lanzadores de azotea SAM, censura de Twitter, cámaras de vigilancia pública y policías anti-motín con armaduras, siempre listos para el ataque. Vaya, parece que lo que se viniese fuese un encuentro de la Organización Mundial del Comercio o del G-8.

Así que si su idea de “capitalismo” no tiene nada que ver con el libre mercado, pero con un sistema en el que el estado socializa los costos y riesgos y privatiza los beneficios, mis camaradas anarquistas de mercado del C4SS y yo estamos totalmente de acuerdo con Stoll. La única diferencia es que lo que Stoll alaba de manera tan efusiva, es exactamente contra lo que nosotros peleamos.

Artículo original publicado por Kevin Carson el 25 de julio 2012.

Traducido del Inglés por Carlos Clemente

Free Markets & Capitalism?
Markets Not Capitalism
Organization Theory
Conscience of an Anarchist